Mendigando en Barcelona

Todos tenemos dificultades. Cosas que superar, cosas que no nos gustan de nosotros mismos. A veces sentimos esas cosas como si no fueran nuestras, como si alguien nos las hubiera puesto encima. Yo crecí oyendo continuamente que el dinero era escaso y difícil de conseguir. Mis padres, de clase obrera y de ideología de izquierdas en los tiempos de Franco, tuvieron que luchar duramente para traer dinero a casa. Seguramente dolidos porque las cosas no habían sido fáciles para ellos, nos inculcaron a mi hermano y a mi que la vida es dura, el dinero escaso y el poder corrompe, que los ricos son malos.

Aún en contra de esas ideas que la familia me había impuesto, el espíritu emprendedor es algo natural en mi. Puede que sea una simple reacción o puede que sea una vocación, no lo sé. El caso es que creo que hay que seguir los propios impulsos, sean los que sean… con lo que a los 21 años puse mi primer negocio, junto con dos amigos.

Ese negocio cerró. Y el siguiente. Y el siguiente, y el otro. Todos por mala planificación, discusiones entre socios o exceso de confianza. A mediados de 2007, ya con una larga y educativa ristra de fracasos a mis espaldas, decidí dar el salto definitivo y poner otro negocio yo solo, sin socios y sin cometer los errores pasados.

Para ello, doblé mi hipoteca. Tenía un apartamento con vistas al mar, comprado en 2004 por un precio muy bajo para aquellos tiempos en que los créditos se concedían como churros. Cuando pedí la ampliación, el banco no puso ningún problema: el apartamento tenía por entonces un valor de más del doble de la hipoteca que tenía contratada. Con gusto me la ampliaron.

Con el dinero alquilé y acondicioné un local, compré la maquinaria y una furgoneta (me quise dedicar al diseño e impresión de camisetas), adquirí stock, hice publicidad, contraté a un empleado… todo lo necesario. Una de las cosas que me enseñaron los anteriores negocios fallidos fue que había que empezar con todo lo necesario. Comenzar en pequeño y esperar a crecer no era viable, al menos en mi plan de negocios.

En enero de 2008, todo iba como la seda. El endeudamiento era máximo, pero las camisetas se vendían bien y a aquel ritmo, en un par de años hubiera comenzado a tener beneficios, una vez libre de la deuda.

…y llegó el verano de 2008. Se empezó a escuchar la palabra ‘crisis’ por todos lados. Las tiendas dejaron de comprar, aduciendo que tenían aún stock del verano anterior. El servicio de impresión a la carta bajó la facturación a la mitad. La venta minorista por Internet se mantuvo, pero esa única entrada de dinero no era suficiente para mantener la empresa. Tuve que pedir un crédito adicional, que avalaron mis padres con su casa. Yo era autónomo.

A principio de 2009, la situación se hizo insostenible, por lo que decidí cerrar. Intenté traspasar el negocio, pero no encontré comprador. Vendí la maquinaria y el stock que pude para hacer frente a las deudas más urgentes, y empecé a pensar cómo solucionar el resto.

Unos meses más tarde, el banco se quedó mi apartamento. Aquel fue un punto de inflexión. Me planteé seriamente cómo había llegado a esa situación. Mis amigos me decían que ‘cuando llega una tormenta, el capitán del barco no tiene la culpa’. Pero algo dentro de mi me decía que no, que siempre hay al menos una solución para un problema, y que si no había sido capaz de encontrarla era exclusivamente culpa mía.

Empecé a darme cuenta hasta qué punto me había dejado llevar por el pánico a que las cosas no fueran bien. En cuanto las tiendas dejaron de comprar, un miedo enorme a fracasar se apoderó de mí, y no había día en que no pensara en la posibilidad real de quedarme en la calle y que hasta mis padres tuvieran que pagar por mis errores. El sentimiento de culpabilidad se instauró en mí, y hoy en día sigue ahí. Me di cuenta de que había sido incapaz de superar esos sentimientos, y que probablemente esa incapacidad ayudara en gran parte a mi fracaso. Al fin y al cabo, una parte muy íntima de mí se repetía lo que me habían enseñado: la vida es dura, el dinero es escaso y los ricos son malos. Una parte de mí creía que hiciera lo que hiciera iba a fracasar, y así fue.

A día de hoy, esos sentimientos aún me acompañan. Trabajando muy duro he conseguido devolver casi la mitad de mis deudas. He hecho jornadas de 12 y 14 horas durante casi un año y medio, que me permitían facturar suficiente para vivir e ir resolviendo deudas… viendo la situación actual, debería estar contento, pero la sensación de que eso era lo único que merecía (trabajar muy duro sin dinero para mí) no me ha abandonado en ningún momento. El terror a volver a fracasar seguía ahí, y encima de ese terror había una sensación de prisa inmensa: o sigo trabajando a un ritmo inhumano, sea como sea, o me voy a ver otra vez en la misma situación. Y esta vez peor: los trabajos escasean, nadie me va a dar un crédito, las deudas siguen ahí y algunas han llegado ya a juicio, y como autónomo, no tengo derecho a paro.

Así que hace un mes, tomé una decisión: para salir definitivamente de aquí, antes que nada debo quitarme de encima esos sentimientos de miedo y culpa. Esas sensaciones me inhabilitan: es muy difícil pensar en una solución cuando en lo único que piensas es en el problema y sus aterradoras posibles consecuencias. ¿Cómo se quita uno un miedo? Atravesándolo. ¿A qué tengo miedo? A fracasar definitivamente, a quedarme en la calle sin nada. ¿Qué debo hacer entonces? El mismo miedo lo dice: quedarme en la calle sin nada.

Así, decidí que el pasado viernes 11/11/11 iba a hacer un acto simbólico para atravesar ese miedo: me iba a Barcelona, a 100 km de casa, sin dinero para volver ni comer. Me decidí a mendigar hasta conseguir el dinero suficiente para comprar el billete de vuelta. Si lo conseguía, habría superado el miedo. Me tendría que enfrentar a uno de mis mayores terrores y superándolo, podría guardar el recuerdo de haberlo conseguido como una especie de amuleto mental al que recurrir cuando el terror volviera a asaltarme.

Obviamente algo dentro de mi me decía que esto es una tontería, que no tengo por qué hacerlo, que posiblemente no iba a servir para nada, que aunque lo hiciera no iba a conseguir el dinero… pero solamente el tomar la decisión de hacerlo ya empezó a ayudarme. Saber que soy capaz de hacer cualquier cosa, por inverosímil que sea, para superar mis propios miedos, es algo que inevitablemente sube la autoestima. Así que decidí no escuchar a mis propios miedos y por aterrado y tonto que me sintiera, hacerlo de todos modos.

Dejé de afeitarme y arreglarme durante todo el mes. Seleccioné las ropas más raidas que tenía, y el día 11 a las 7:45 cogí el tren a Barcelona, acompañado únicamente de una bolsa, el DNI y un rotulador. No sabía dónde iba a ponerme ni cómo iba a hacer eso de pedir. Lo único que tenía claro es que lo primero que necesitaba eran unos cartones donde escribir por qué estaba pidiendo.

Durante todo el mes de preparación, surgió un sentimiento que no esperaba: vergüenza. El simple hecho de salir a la calle sin arreglar ya me daba vergüenza. Me sentía juzgado por los demás por mi aspecto dejado. Una parte de mi se llegaba a enfadar, pensaba que los demás no tenían derecho a juzgarme por mi aspecto, no sabían por qué iba con esas pintas… esa vergüenza se multiplicó por mil en cuanto subí al tren, ya vestido como un mendigo. Me sentí encoger con cada mirada. Pensaba ‘si ahora me siento así, ¿cómo voy a sentirme cuando esté pidiendo? ¿seré capaz de encontrar cartones? ¿Y si no consigo el dinero para volver? ¿Y si tengo que estar todo el día sin comer? ¿Y si al final tengo que recurrir como sea a alguien para volver, y si vuelvo a fracasar?’ La cabeza me iba a mil por hora, y el corazón me gritaba que estaba loco, que no sabía lo que hacía, que no tenía por qué hacerlo.

Los sentimientos durante todo el día fueron bastante confusos. No dejé de sentir una vergüenza intensa, pero por momentos también sentía rabia y pena… y hasta me sentía un niño pequeño, incapaz de llevar su propia vida, teniendo que pedir y siendo totalmente dependiente de los demás. Las emociones e ideas fueron una maraña constante. Las cosas fueron así:

A las 9:30 llegué a Barcelona. Bajé en Passeig de Gràcia, dispuesto a buscar un lugar transitado tal como me dictaba la lógica. Empecé a caminar. En ese momento experimenté otra sensación curiosa, como si fuera un zombie: caminaba y caminaba, sin atreverme a parar. Por mucho que ya estuviera allí y sin dinero, parar y escoger un sitio era como decir ‘ahora sí, lo estás haciendo’, y ello me aterrorizaba. Decidí centrarme en buscar cartones y una vez los tuviera, escoger sitio. Mientras bajaba hacia Plaza Catalunya, miraba en los exteriores de las tiendas en busca de cajas. Los contenedores de cartón eran también una opción obvia… pero sólo pensar en acercarme a uno de ellos y meter la mano me mataba de vergüenza. Si ya me costaba aguantar las miradas de la gente con mi aspecto de mendigo, ¿cómo iba a soportarlo hurgando en un contenedor?

Llegué a Plaza Catalunya sin encontrar cajas en el exterior de ninguna tienda. Me dirigí hacia Urquinaona. En el trayecto, se hizo obvio que iba a tener que recurrir a los contenedores. Encontré cuatro en el camino, sin atreverme a acercarme a ellos. Cuando llegué a Urquinaona, me sentía totalmente perdido y encerrado: estaba allá, pero no me atrevía ni a hacer lo más ‘fácil’. En ese momento recordé una frase: “Está bien tener miedo, pero no ser un cobarde”. Así que me decidí, giré de nuevo hacia Plaza Catalunya… y me acerqué al primer contenedor.

Tengo vértigo. No me da la gana que el vértigo me evite hacer cosas, así que en mi vida si se plantea la oportunidad de hacer cosas como subirse a una montaña rusa, escalar o tirarme al mar desde unas rocas, lo hago de todas maneras. Cuando lo hago, hay un momento justo antes de lanzarme en que parece que el mundo se vaya. Dejo de oir y tengo la sensación de dejar de respirar durante un instante, el instante en que paso a través del vértigo, casi como si muriera por un momento. Meter la mano en el primer contenedor fue exactamente así.

Ese contenedor estaba vacío, y los cuatro siguientes también, pero ya no tuve la misma sensación. Pasé un pequeño momento de alegría mezclado con la vergüenza intensa de verme observado, al haberme superado por primera vez en el día. ‘No es para tanto’, pensaba. Al menos, la vergüenza de rebuscar en los contenedores no era tan intensa como pensaba antes de hacerlo. Me di cuenta entonces de lo que tiene que pasar alguien que de verdad está en la calle cuando se vé abocado a buscar en un contenedor. Yo sentí alegría porque hacía aquello por superarme, pero ellos debían sentir una desesperación inmensa. Para mí, fue como ‘entrar’ a la situación y atreverme me sentó bien, había superado un escollo. Mi cabeza me repetía una y otra vez ‘Tú no necesitas hacer esto’, pero ellos… para ellos, era justo lo contrario. Eso debía hacerles ver que realmente se encontraban en la calle. Sentí una compasión inmensa. Pero justo había comenzado el día, todavía no había superado el miedo y la vergüenza más intensos.

Recordé que la parte de atrás de la Fnac suele tener cajas acumuladas, así que tras no encontrar nada en los contenedores me dirigí allí. Y ahí encontré un montón de cajas del Starbucks. Esta vez dudé menos, me acerqué a las cajas y escogí las que me parecían mejor. Otra vez las miradas de la gente, y esta vez otro pensamiento que no esperaba, por obvio que fuese: que para quien está en la calle, lo que hay en la calle es el único recurso que tiene. Aunque no fuera mi situación real, me volví a sentir un niño desvalido. Ya ni siquiera pensaba que yo sí tenía otros recursos, estaba totalmente metido en el papel, dentro de mi vergüenza.

Encontrar los cartones en cierta manera me aterrorizó: una excusa menos para hacer lo que tenía que hacer… pero después de haber superado los primeros momentos críticos realmente no había excusas. Así que con el pecho encogido me dirigí a Plaza Catalunya, donde había visto un sitio que me pareció adecuado: una de las entradas a la plaza, delante del Corte Inglés.

Llegué al sitio, y llegó el momento de máxima vergüenza: sentarse y poner el gorro delante mío. En mi cabeza parecía que podía oir los pensamientos de la gente juzgándome al verme sentarme en la acera. Me sentía terriblemente compungido. Estaba pasando por mi miedo de forma directa, estaba aterrorizado, y me costó mis buenos diez minutos atreverme a moverme para escribir en el cartón. Estaba paralizado por las miradas de la gente. Viví cómo se siente alguien la primera vez que se sienta en la calle a pedir, la intensa vergüenza, la aceptación de haber sido derrotado, la desesperación de depender exclusivamente de los demás. Por primera vez, estaba al otro lado: era ese mendigo que vemos tirado por la calle.

Llegó un momento en que me di cuenta de que los sentimientos no se iban a ir mientras estuviera ahí expuesto, así que más valía acabar de hacer todo lo que tenía que hacer. Cogí un cartón y el rotulador y escribí, pensando en cómo me sentía en ese momento y cómo me había sentido en los momentos en que había visto un mendigo en la calle. No quería mentir y una parte de mí quería tocar a la gente en su parte sensible, para que el acto fuera lo más efectivo posible. Así que me interrogué qué me tocaría a mi en mi sensibilidad sin mentir y escribí: “Me da tanta vergüenza tener que pedir como a ustedes verme aquí”. Tuve que escribirlo en dos cartones diferentes, ya que en el primero la letra me salió tan pequeña y compungida que no se leía.

Eran las 10:30. La única manera en que me sentía medianamente cómodo era estando totalmente quieto y con la cabeza agachada. No me atrevía a mirar a la gente a la cara… pero no era del todo porque me diera vergüenza estar allá. Era más porque no quería ser ese mendigo que te mira suplicante, que te hace sentir mal por pasar de largo y no darle nada. Quería que si alguien me daba algo fuera exclusivamente porque ejercitaba su compasión, porque se sentía conmovido por mi situación, porque pensara que igual podía tocarle a él algún día. No quería presionar a nadie dando pena activamente, y tampoco me sentía capaz de hacerlo.

Así, inmóvil, estuve una hora y media. Cuando se acercaba alguien a dejarme unas monedas, casi no podía hacer otra cosa que levantar la cabeza, mirarle a la cara y decirle ‘gracias’ con un hilillo de voz. Estaba aterrorizado… pero poco a poco, a medida que la generosidad de la gente me sorprendía, la sensación se iba disipando. No puedo decir que estuviera cómodo, pero el miedo sí iba desapareciendo y lo sustituía la vergüenza de todo el día. Esos momentos fueron los primeros en que pensé que podía encontrarme alguien conocido. La vergüenza se iba transformando de un sentimiento de juicio y dependencia a uno de tener que explicar por qué estaba allá.

Durante esa hora y media viví una auténtica transformación. El miedo fue desapareciendo a medida que conseguía dinero y me daba cuenta de que, en el hipotético caso de que me quedara en la calle, no me faltaría comida y podía conseguir dinero para dormir. También fue disminuyendo al darme cuenta de que hay mucha más gente compasiva y generosa de la que creía. Yo mismo he pasado muchas veces de largo delante de un mendigo, me he negado a darle nada a alguien que veía con pinta de yonki, he ignorado a gente que venía pidiendo y he dado unos pocos céntimos cuando he dado algo. Darme cuenta de que no todo el mundo era como yo fue una auténtica revelación. En sólo una hora y media había conseguido el dinero para volver y hasta para comprar comida. Hubo gente que me dio hasta tres euros, y muy pocos me dieron menos de uno. Cuando me di cuenta de que en ese breve lapso de tiempo ya había conseguido el dinero, ya podía volver, me eché a llorar con una mezcla de sentimientos: una liberación enorme, un ‘sentirme tonto’ por haber tenido tanto miedo sin razón, un agradecimiento gigantesco al mundo, un sentimiento de superación, un expresar la vergüenza de todo el día… Después casi tenía ganas de reír. Al dejar de llorar, cuando me tranquilicé, me di cuenta de que ya no hacía nada allá, así que me levanté y fui hacia la estación.

En esa hora y media transformadora, vi y sentí muchas otras cosas:

Todo el que me dio algo sonrió mientras me lo daba. Yo me sentía obligado a corresponder esa sonrisa. Me extrañaba que sonrieran, era como si al darme dinero yo tuviera que demostrarles de alguna manera que me hacían bien, que eran correspondidos. Eso me hizo pensar que quizás la compasión sea en el fondo un sentimiento egoísta, algo que puede que hagamos no sólo por ayudar sino por sentirnos bien con nosotros mismos. Recordé otra frase: “Lo que das, te lo das; lo que no das, te lo quitas”. Que en el fondo la compasión sea un sentimiento egoísta no le quita ni un ápice de valor: si todos fuéramos así de ‘egoístas’ el mundo sería un sitio mejor, por cursi y manido que suene. Me di cuenta de que ejercitar la compasión y la generosidad sin juzgar a quién pide es básicamente útil y sano para quien da.

Comprendí la rabia que debe sentir quien está pidiendo en la calle por necesidad y es ignorado. Mucha, muchísima gente pasaba de largo. Todos los que me dieron algo primero pasaron por delante mío, leyeron el cartel y retrocedieron para dejarme la limosna, incluyendo a una monja, quién yo creía que sería compasiva por ‘obligación’ moral. Un patinador saltó por encima de mi cartel por no desviarse de su trayectoria. Varias parejas de turistas se plantaban a hacerle fotos a la plaza a menos de medio metro de mi, ignorándome por completo. Me pregunté cómo debía sentirle eso a un mendigo real, verse ignorado como un papel tirado por la calle. Me di cuenta de cómo deshumanizamos a la gente de la calle. Las razones pueden ser múltiples: ideología, culpabilidad, insensibilidad, problemas propios… pero entonces me planteé que, para sobrevivir, seguramente ese mendigo al que deshumanizamos haga lo mismo con el resto de la gente, y llegue un momento en que no le importe lo más mínimo cómo se siente la persona a la que le pide. “Lo que das, te lo das”. Entendí cómo son capaces de superar la vergüenza los que piden en la calle y llegar a hacer lo que sea: con la rabia de saber que tienen un problema y mucha gente no solo no les ayuda, sino que los trata como trapos. Me di cuenta de que lo peor que puedes hacerle a alguien que te pide, lo peor de lo peor de lo peor, es dejar de tratarlo como a una persona.

Sentí un agradecimiento enorme, y la comprensión no racional de que posiblemente nunca me veré en esa situación… y si me veo sabré salir. La mayoría de los que ves por la calle tienen problemas enormes. Yo me siento agradecido por no tener esos problemas, por tener recursos, familia, amigos, formación. Me di cuenta de que el excesivo miedo que sentía era un miedo aprendido, precisamente no racional ni basado en una posibilidad real. La sensación de triunfo sobre mi mismo en cuanto empezó a moverse el tren de vuelta es algo que no olvidaré.

Me siento enormemente agradecido a todas las personas que me dieron dinero en ese día. En mi fuero interno, les doy las gracias por haberme demostrado que se puede confiar en la compasión de la gente, haberme enseñado que no estaba siendo tan bueno como podía ser, por darme una lección de generosidad y haberme ayudado a superar mi miedo y vergüenza paralizantes. Este acto me ha cambiado mucho y para bien. También en mi fuero interno, les pido perdón por haberlos ‘engañado’: estaban dando dinero a alguien que creían necesitado de verdad, y en ese sentido sí puedo sentirme un poco culpable por haberme aprovechado de su compasión de forma egoísta para superar mis miedos… como sucedió con la última persona que me dio limosna, la que me proporcionó finalmente el dinero para volver. Esa persona me dejó las monedas y volvió para interesarse por mí. Se presentó, se sentó conmigo, me invitó a un cigarro y me pidió con mucha delicadeza que le explicara cómo había llegado a esa situación. “No tienes la típica pinta de tirado por la calle”, me dijo. Yo, con triple vergüenza, le expliqué cómo había perdido la casa, cómo me quedé sin sueldo ni derecho a paro, que ese era mi primer día en la calle… pero obvié que sí que tenía recursos y un sitio al que volver. Esa persona, Jose se llamaba, personificó todo lo bueno que había aprendido de la jornada: alguien compasivo, que me trataba como una persona, que se interesó por mí y que fue generoso sin egoísmo alguno. Le costó despedirse, le dolía irse y dejarme allí sentado sin poder hacer nada más que darme unas monedas. En estas líneas quiero dejarle un GRACIAS enorme porque si hubiera más gente como él, por manido que vuelva a sonar, el mundo sería un sitio mucho mejor.

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164 Comentarios

  1. Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 16:17 | Enlace permanente

    Me tengo que secar las gafas porque las tengo empañadas. No puedo decir nada más que gracias. Gracias.

  2. Isidro
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 18:22 | Enlace permanente

    Gracias por darnos esta lección de vida.

    Un saludo.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:31 | Enlace permanente

      Gracias a ti por tomarla como una lección, dice mucho de tí. Un saludo, Isidro.

  3. linda
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 18:22 | Enlace permanente

    wooww que buen acto, felicitaciones por tu valentía y el empeño en sanar esa relación con el dinero y con lo material, esto me anima a saltar al vacío y enfrentar mi miedos de quedarme sin nada, además de las deudas con las que cargo.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:32 | Enlace permanente

      Muchísimas gracias Linda. Ánimo y hacia adelante!

  4. nospotfer
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 22:46 | Enlace permanente

    Uno de los mejores y más interesantes textos que he leído este 2011. Gracias.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:33 | Enlace permanente

      Muchas gracias, me voy a poner colorado. Un saludo, Nospotfer.

  5. Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 22:49 | Enlace permanente

    Hola, la verdad, te agradezco está lección de vida, yo he pasado por temas parecidos en los negocios, finalmente me tuve que ir de españa, y nunca se me habría ocurrido hacer algo como tú, de verdad te vuelvo a felicitar, ¡ Animo ! y un abrazo.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:34 | Enlace permanente

      Muchísimas gracias, Carlos. La verdad es que yo también me he planteado lo de irme de este pais a otro donde den más facilidades a los emprendedores. Pero antes quedan deudas que solucionar. ;) ¡Un abrazo!

  6. Carlos
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 22:51 | Enlace permanente

    “También en mi fuero interno, les pido perdón por haberlos ‘engañado’: estaban dando dinero a alguien que creían necesitado de verdad, y en ese sentido sí puedo sentirme un poco culpable por haberme aprovechado de su compasión de forma egoista para superar mis miedos”

    Bueno, eso es fácilmente subsanable: Sólo tienes que entregar todo lo recaudado a otras personas necesitadas.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:38 | Enlace permanente

      Algo parecido hice: lo que sobró de comprar el billete se lo di a un señor que pedía en el tren tocando una flauta de pan. En realidad, durante todo el día vi a muchos otros mendigos, tanto en Gràcia como en la misma plaza, así que tuve oportunidad de demostrarme que había aprendido algo. Gracias, Carlos.

  7. Hugo
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 22:51 | Enlace permanente

    Enhorabuena. No todo el mundo es capaz de abrir su mente de esa manera. Si alguien tiene madera de héroe tal y como están las cosas eres tú y la gente como tú. Sigue luchando por lo que quieres, por las personas que te importan y sobre todo, ahora que sabes más de la vida, aplícalo a tu día a día y no dejes que el mundo te vuelva de piedra. Un abrazo y se feliz

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:39 | Enlace permanente

      Gracias de corazón, Hugo. No me esperaba una respuesta tan positiva de la gente, sinceramente creía que a poca gente le importaría esto que he hecho. Un enorme abrazo.

  8. Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 22:54 | Enlace permanente

    Tremendo amigo, no solo superaste tus miedos, si no que demostraste ser valiente, tienes coraje y buenos sentimientos, ojala la vida te sonría plenamente y ojala exista mucha gente como tú, créeme si te digo que tu historia se me quedo grabada a fuego en el alma, y que la compartiré con todas las personas a las que quiero, sinceramente eres un buen ejemplo.
    Un abrazo amigo.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:40 | Enlace permanente

      Muchísimas gracias Emilio, de verdad que no merezco tan buenas palabras. Sólo hice lo que creía que debía hacer para superar mis miedos. En el fondo, se me puede ver como un egoista. Un enorme abrazo para ti también.

  9. Algun caminante
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 22:56 | Enlace permanente

    Gracias.

  10. Fernando
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 22:59 | Enlace permanente

    Me ha entrado algo en el ojo….. en los dos….

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:41 | Enlace permanente

      Pues debes andar por aquí cerca, porque yo llevo todo el día igual. Muchas gracias, Fernando. ;)

  11. SrMutante
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 23:06 | Enlace permanente

    Muchísimas gracias a todos y todas. Soy yo el que lleva llorando desde esta mañana viendo las reacciones de los visitantes. Sinceramente, no esperaba para nada tanto apoyo, amor y comprensión. MUCHÍSIMAS GRACIAS de nuevo.

  12. Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 23:10 | Enlace permanente

    Muchísimas gracias por compartir esa historia con nosotros, realmente se necesita mucho valor para hacer algo así por las buenas. Realmente tienes que haber sacado mucho de experiencia y da gusto que alguien nos recuerde que a pesar de vivir en un mundo lleno de injusticias siempre entre un mar de indiferencia hay alguien que te mira con ojos humanos. Otra vez gracias por compartirlo y realmente, es una gran historia.

    PD: La mencionare en Twitter ya que vale la pena leerla, cuídate y suerte en el futuro!

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:42 | Enlace permanente

      Muchas gracias Luciano, un honor que lo veas con esos ojos. Encantado de que la compartas. Un abrazo muy grande.

  13. Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 23:12 | Enlace permanente

    Hacía tiempo que no leía algo tan interesante.

    Gracias, de verdad.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:42 | Enlace permanente

      Muchas gracias a tí, Andrés. Me alegro de que lo hayas encontrado interesante.

  14. Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 23:15 | Enlace permanente

    Genial! Me ha encantado esto, me he emocionado de verdad; como dicen por ahí, uno de los mejores textos que he leído! Espero que te vaya bien y soluciones tus deudas y demás, y que tengas una vida placentera!

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:43 | Enlace permanente

      ¡Muchas gracias Dani! A mi también me emocionan respuestas como la tuya. Un placer, de verdad.

  15. Anoynmous
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 23:17 | Enlace permanente

    Buen relato, pero esta situación que crea tu mente viene creada por la sociedad, pensando que sin dinero no eres nada ni nadie, cuando estabas en el suelo tenías el mismo valor que cualquier viandante que pasara junto a ti. Hay que desprenderse de esos pensamientos, solo nos crean miedos y nos aterra el quedarnos sin nada.

    Puede que des de mi situación sea fácil decirlo y que si hubiera vivido lo que tu el pasado jueves no diría lo mismo, pero si des de un principio sabes que sin dinero sigues siendo persona no te aterraría quedarte sin el.

    • Anoynmous
      Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 23:19 | Enlace permanente

      No he querido ser borde, aunque lo parezca. Espero que después de resolver tus miedos puedas seguir adelante y terminar de pagar esas deudas y todo te vaya mejor. Muy buen texto.

      • SrMutante
        Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:45 | Enlace permanente

        Muchas gracias Anonymous. No te preocupes, no me has parecido nada borde. Me planteé hacer este acto porque por mucho que pensara de forma lógica, los sentimientos seguían ahí. Cabeza y corazón son cosas distintas, ya sabes. ¡Un abrazo!

  16. Quique
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 23:23 | Enlace permanente

    Recuerdo hace muchos muchos años como escuchando una noche el programa Hablar por Hablar llamó un alto altísimo ejecutivo que en la anterior crisis se vio despedido, sin su chalet en la Moraleja y abandonado por su familia al no poder mantener su estatus y de como ocupó el puesto de aquellos a los que antaño despreciaba, los mendigos, mirándolos desde su coche con chofer. Finalizaba dando gracias a la vida por haberle llevado hasta ese punto pues a partir de ese momento aprendió a vivir. Gracias.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:46 | Enlace permanente

      Gracias a tí Quique por compartir esta historia. Realmente se aprende mucho poniéndote en el lugar de los otros. Un abrazo.

  17. Laura
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 23:30 | Enlace permanente

    Con cada palabra que fui leyendo, me sentí cada vez más identificada, pero con la diferencia de que esos miedos se traducen a mi vida personal, más que profesional. Me he quedado anonadada y con un nudo en la garganta. Qué podría hacer yo para borrar el miedo de quedarme sola en el mundo? Me espera una ardua tarea sobre la cual reflexionar. Un saludo.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:46 | Enlace permanente

      ¡Ánimo Laura! Para cada problema, hay al menos una solución, por descabellada que parezca. ;) Un enorme abrazo y muchas gracias.

  18. gRoove
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 23:32 | Enlace permanente

    Saludos y felicidades por tener el valor de hacer algo así, la verdad es que yo NO me atrevería. Cualquiera puede acabar en una situación así y es algo que ni se nos pasa por la cabeza…

    Gracias por compartir tu experiencia!

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:47 | Enlace permanente

      Gracias a ti Groove. Yo también pensaba que no me atrevería. Si supieras la de veces que he pensado que estaba loco sólo por plantearme algo así… Un abrazo y gracias de nuevo.

  19. Ivan
    Escrito el 15 noviembre, 2011 a las 23:56 | Enlace permanente

    Impresionante. Si hubiesen mas como tu si que este mundo seria mejor. Enhorabuena

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:48 | Enlace permanente

      Muchísimas gracias Ivan, me voy a ruborizar. Un abrazo.

  20. Chus
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:13 | Enlace permanente

    Gracias por estar ahí y saber comunicar así

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:48 | Enlace permanente

      Gracias a tí, Chus. Un placer que el texto te agrade. Un abrazo.

  21. Luisito
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:14 | Enlace permanente

    Pues chico yo te veo bastante irresponsable. Si no paras de quebrar empresas, ¿cómo se te ocurre hipotecar la casa de tus padres? Que no tienes vergüenza tío?

    Creo que eres muy irresponsable en ese sentido y deberías sentar la cabeza teniendo una vida normal, trabajando por cuenta ajena. Si no se te da bien emprender y encima lo quieres hacer a lo grande, hipotecando tu vida e incluso a tus padres, ten un poco de cabeza y no seas tan egoísta. Porque ahí la culpa no es de la sociedad y de nadie más que tuya por tener esa actitud tan irresponsable.

    Respecto a tu experiencia de la mendicidad, enhorabuena, es una gran lección para todos aunque, algo que yo ya sabía, no me doy el pisto pero pasé por una experiencia como la tuya.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:53 | Enlace permanente

      Hola Luisito,

      En este texto sólo quiero explicar la experiencia de la mendicidad. Explico todo lo anterior para situar y que se entienda lo que siento, pero no me centro en ello. Los negocios anteriores se acabaron por muchas causas, ninguna exclusivamente mía, y sólo uno con pérdidas. Pedí el crédito a mis padres porque en aquel momento se pensaba que la crisis era una cosa pasajera… y sí, me equivoqué. Aunque todo esto es harina de otro costal. Ya llegará el día en que explique mi vida emprendedora en este blog. ;)
      Muchas gracias por tu comentario y un saludo.

  22. Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:50 | Enlace permanente

    Estimado amigo,

    Como bien dice Luisito, en cierta manera un poco irresponsable al poner en peligro la calidad de vida de la gente que te quiere. Soy el primero, aunque de momento solo sea en pensamiento, que soy emprendedor, solo tengo 25 años, pero siempre hay que tener un límite. Eso si…. digo un poco solo, porque realmente… cuando se ha pasado por tantas experiencias siempre crees que con la experiencia acumulada no volverás a caer en los mismos errores… pero nunca se sabe amigo, aunque hay que arriesgar.

    Respecto al resto del relato, increíble.

    Recomendaría leer Tus Zonas Erroneas, de Wyne Dyer, ayuda algo ;)

    Gracias, de verdad, por compartir tu experiencia, muchas gracias

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:57 | Enlace permanente

      Muchísimas gracias a tí, Dani. El crédito que pedí a mis padres tuvo sus propias circunstancias, y algún día las explicaré por aquí si se tercia… Si tienes espíritu emprendedor adelante, ya tienes claro que hay que arriesgar y pasarás por experiencias de las que deberás aprender, y eso ya es un punto a favor. Muchas gracias también por tu recomendación. Un enorme abrazo.

  23. Carlos.
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 0:57 | Enlace permanente

    Decirte que me he animado a hacer lo mismo.Y sinceramente, gracias por compartir tu experiencia y animarnos a otros a vencer nuestros miedos. Eres un héroe.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 1:01 | Enlace permanente

      Me dejas sin palabras, Carlos. Muchísimas gracias y ánimo. Me encantaría saber cómo te ha ido cuando lo hagas. Un enooorme abrazo.

  24. Ruben Cobos
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 1:38 | Enlace permanente

    Fantastico, toda una leccion de vida.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 10:59 | Enlace permanente

      Muchas gracias Rubén. Sólo pretendía que me sirviera a mí, pero veo que a muchos les toca algo también. Un abrazo.

  25. PereT
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 1:46 | Enlace permanente

    Muchas gracias,
    Una sensación de incertidumbre nos invade a muchos, y leer experiencias así realmente nos calma.
    En muchos lugares del mundo VIVEN, con menos. La parte injusta, es porque hemos de tener miedo a que las cosas vayan mal, a perder lo que tenemos, si no tenemos la culpa..¿o tal vez algo si?, ¿Podemos hacer algo todos juntos?, ¿Estamos acostumbrados a la pasividad?, ¿Nos dejamos llevar atraidos por lo que nos deshumaniza?, ¿De lo que tenemos, que es esencial o nos remite a nuestra esencia? Estos y muchos pensamientos me despiertan tu maginífico relato. Inspira valentia, inspira vida. ¡Bravo!
    P.D.: “Lo importante es la vida”. Anóniman

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:02 | Enlace permanente

      Muchísimas gracias a ti, PereT. Un placer provocar pensamientos en ti. Un enorme abrazo.

  26. carlos
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 2:23 | Enlace permanente

    Gracias por abrirnos los ojos y darnos esta lección.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:02 | Enlace permanente

      No pretendo darle una lección a nadie, pero me alegro de que te haya servido de algo. Muchas gracias, Carlos.

  27. Santi
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 2:29 | Enlace permanente

    Psicomagia. Alejandro Jodoroswky

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:03 | Enlace permanente

      Sí, Jodorowsky es uno de los maestros indiscutibles en el tema del teatro sanador y los actos simbólicos. Me alegro de que lo hayas Vistos ;) Gracias y un abrazo, Santi.

  28. Javito
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 2:32 | Enlace permanente

    LOS AUTÓNOMOS SI QUE TIENEN DERECHO A PARO SI REUNEN LOS REQUISITOS PARA ELLO.

    http://www.valenciaplaza.com/ver/3122/los-autonomos-ya-tienen-derecho-a-paro-por-cese-de-actividad.html

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:05 | Enlace permanente

      Hola Javito,

      Cuando yo era autónomo, en el 2008, no había derecho a paro. La norma entró en vigor más tarde. Gracias por el comentario y un saludo.

  29. Benjamin
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 2:50 | Enlace permanente

    Muchas gracias por hacerme revivir de una manera positiva los valores, sentimientos y humanidad. Para mi fue mi volver a vivir, valorar (y no me refiero a lo material) y despertar. Y ahora puedo decir que conozco la felicidad. A ser libres. PAZ.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:05 | Enlace permanente

      Gracias a ti por tus bellas palabras, Benjamin. Un abrazo.

  30. Al
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 2:57 | Enlace permanente

    Me ha gustado el texto, pero una cosa te quiero decir:

    No todo el que no da tiene para darle.
    Están los que pasan de largo y les sobra y están los que pasan de largo y se les encoge el corazón porque también les cuesta vivir pero les encantaría ayudar.

    Hay que agradecer al que da, pero no pedirle explicaciones a los otros. Un saludo :)

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:07 | Enlace permanente

      Por supuesto, Al. Una frase que me viene a la cabeza es “Quién da lo que puede no está obligado a más”. En el texto explico lo que yo sentía, no pretendo que nadie tenga que hacer o sentir lo mismo. Muchas gracias y un abrazo.

  31. Adrián
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 3:37 | Enlace permanente

    Muchísimas gracias por compartir tu experiencia. Soy joven, 16 años, y me doy cuenta a veces que estoy desaprovechando la oportunidad. Estoy en EE.UU. Mis padres tienen la suerte de ganarse la vida de la crisis (economistas dentro del ámbito del cierre de empresas) y cada vez más a menudo me doy cuenta que no merezco la oportunidad que me han dado; que en España u otras partes del mundo hay gente que se merece tanto por trabajo como dedicación esta oportunidad.

    Agradezco infinitamente que lo hayas compartido. Si tuviese la posibilidad y fuese mayor, sin duda alguna sería capaz de pasar por lo que tu has pasado en un día. Algo que a veces he deseado sufrir es un cáncer, si soy honesto. Deseo a veces sufrir yo aquello que otra gente podría sufrir, y darme cuenta que la vida va más allá de lo que yo creo y veo. Sería un hecho sin lugar a dudas que me cambiaría el punto de vista en el que yo veo al mundo.

    De nuevo, felicidades por el post, por la portada en Meneame.net y sin lugar a dudas, por el valor que has tenido y por lo que has afrontado.

    Un abrazo,

    Adrián

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:10 | Enlace permanente

      Muchas gracias Adrián. Eres muy joven; si quieres un consejo, plantéate el futuro siempre en positivo. ‘Desear sufrir’ es un poco como explicaba en el texto, que gracias a mi educación había una parte no racional en mi que me compungía y hasta cierto punto no me dejaba avanzar. ¡Ánimo y adelante! Un enorme abrazo.

  32. noe
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 4:26 | Enlace permanente

    Grácias…yo tmb hice un ensanyo. Tuve k huir de casa con lo puesto. Tenía ahorros, como para vivir 6-8 meses. Apenas trabajé xk kurro k entraba, curro que me estafaban, sin cotizar, sin contrato…y casi llegó el dia q no tenía nada..El ensanyo lo hice cuando me quedaba poco en la cartilla corriente. Ahora ha mejorado algo mis situación económica, pero vuelvo a no tener trabajo. Hoy en dia tener dinero, no sirve. Sirve k entre cada mes.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:12 | Enlace permanente

      Hola Noe,

      Tienes razón, el dinero debe moverse, tenerlo estancado no sirve de nada. Ánimo y sigue adelante. Al final, sobrevive el que más aguanta, no el más fuerte. ¡Un enorme abrazo!

  33. compi
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 6:23 | Enlace permanente

    Hola, me ha emocionado y me ha hecho recordar algunas cosas, que creía sepultadas. Hace más de veinte años era adicto a la heroina, y tuve que estar un tiempo en la calle, durmiendo en la acera, pidiendo bocatas en las tiendas. Fumaba lo que encontraba en el suelo, revolvía containers, a veces me ponía a pedir en las puertas de los supers(comida), etc…
    Pude salir, gracias a la fuerza de la voluntad y a mi familia, desde luego, pero me tuve que dar cuenta de esta”fuerza”pues hasta entonces no la había sentido de manera tan clara. No se como explicarlo.
    Somos un caos que todo lo contiene. Lo alto y lo bajo, también.

    Gracias, por un momento me he sentido joven, menudo contrasentido, jaja.
    Un sincero abrazo.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:14 | Enlace permanente

      Muchas gracias a tí, Compi. Lo que yo he hecho no se puede comparar ni de lejos con experiencias como la tuya. Gente como tú, que ha estado en lo más bajo y ha sabido salir, es la que puede de verdad enseñarnos cosas al resto. Un honor, de verdad. Otro abrazo grande y sincero para ti.

  34. Luis
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 7:55 | Enlace permanente

    Me ha encantado leerte y me ha dejado conmocionado tu gran exposicion.
    Nunca sabemos nuestra reaccion ante los golpes de la vida y quizas solamente nos levantamos sin mirar atras.
    Saludos

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:18 | Enlace permanente

      Me honra tu comentario, Luis. Muchísimas gracias y un abrazo.

  35. alanda
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 8:38 | Enlace permanente

    Seria mucho mejor si fuera cierto… o si no te pusieras guantes para remover la mierda humana. Sacar auténticas lecciones de vida de este relato dice mucho de porqué nuestra sociedad ha llegado hasta donde está, en mi opinion.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:19 | Enlace permanente

      Supongo que crees que no es cierto porque va más allá de lo que llegarías a hacer. Siento mucho la opinión que tienes de la sociedad. Hasta cierto punto yo pensaba como tú. Ahora tengo una opinión mucho mejor de lo que me rodea. Un enorme abrazo, Alanda.

  36. Eduard
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 8:57 | Enlace permanente

    Saludos, Señor Mutante.

    Es un relato interesante, pero me parece teatral. En realidad se trata de una puesta en escena, con la cual creo que pretendías entender un poco más tus fracasos en el plano laboral y de paso generar una buena historia para ti y para tus lectores. Creo que actualmente el teatreo está sobrevalorado, y yo en lo que has explicado veo egoísmo. Te pones a mendigar un rato, sabiendo, en el fondo, que en cualquier momento puedes largarte, y te aprovechas de la caridad de la gente. Para ser alguien de carácter emprendedor, no me cuadra esta simbólica caída en la cultura del subsidio que has descrito. Tampoco entiendo a los que se han emocionado tanto, yo más bien he sentido vergüenza (ajena, en mi caso) como la que describes durante todo el texto.

    Personalmente, no doy limosna a los pedigüeños de la calle. No creo que el mundo sea un lugar peor debido a esto. No tengo ninguna manera de saber si esa persona está desesperada o si es un vago o un cuentista. A veces sí doy dinero a los que hacen algo, aunque sean esos típicos ceniceros hechos con latas. Si tocan un instrumento y me gusta lo que oigo, doy, pero no para hacer del mundo un lugar mejor, sino porque valoro que al menos tengan una mínima excusa para estar pidiendo el dinero que los demás han ganado. Tú sin embargo, tienes una crisis personal, te vienes a Barcelona a solucionarla con un método que pretende entender a los que han caído en lo más bajo, pasas superficialmente por encima del asunto (pues no tienes ni los motivos ni el trasfondo dramático que tienen los mendigos de verdad), y sin darte cuenta caes en el esnobismo de pretender que has sido mendigo por un día. Si lo piensas así es pretencioso, y en cierta medida, bochornoso.

    Aún sin compartir tu método, espero que realmente te haya servido para algo. Te deseo lo mejor para tu futuro mutante. Abrazos de un ser humano.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:25 | Enlace permanente

      Hola Eduard,
      Para nada pretendía ‘generar una buena historia para mis lectores’, porque no tengo lectores. Ésta es la primera entrada en el blog. Me decidí a escribir la historia precisamente para ver cual eran las reacciones de la gente, si había más que pensaran como yo, y me he visto gratamente sorprendido. El acto lo hice a título exclusivamente personal como método para superar mis miedos. Muy inocente sería si pretendiese haber entendido por completo a quién está en la calle: sólo quería ponerme un reto personal y superarlo. En el camino, he aprendido un montón de cosas que sí, me han servido de mucho. Muchas gracias por tu comentario y un enorme abrazo de otro ser humano.

  37. CoRiP
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 9:01 | Enlace permanente

    Buenas:

    Por mas que hay gente que no comprendió lo que quisiste hacer con tu actuación yo te diré que es una de las mejores formas de entender muchas cosas… Tal vez esto hizo que entendieras que cuando la cosa iba bien no debiste plantearte todos los gastos y si ver que se puede ser feliz con muchísimo menos.
    Donde yo vivo la gente siempre gano mucho, pero una cosa fue el sueldo otra las horas extras. Muchísima gente se planteo su vida (casa (o dos), coches (dos, tres), casa de verano, etc..) con el computo total de sueldo + horas. Ahora es cuando se han dado cuenta del grave error que han cometido (sera por veces que lo comente yo con amigos que llevaban esa vida). En estos momentos las horas extras han desaparecido, pero las hipotecas, prestamos y tonterías siguen estando ahí. Si esa gente hubiera entendido que la felicidad no es tener mas (casi siempre para que te vea el vecino) en estos momentos no estaría pasando todo lo que pasa aquí. Es un drama social? Si, pero un drama que se veía venir desde hace muchísimoooo pero era mejor cerrar los ojos y GASTAR Y GASTAR… Sinceramente, España (como casi todo el mundo) ha vivido su época de “oro”, o pensáis que realmente volverá a ser tan “fructífera” ¿?

    Por otro lado decirte que tu experiencia, aun que buena, es insuficiente. Nunca podrás compararte a un mendigo ya que en tu cabeza había un pensamiento:

    “Volveré a casa”

    Fuera porque recaudabas el dinero o fuera porque al final te “cansaras” y tuvieras que pedir ayuda. Tu no tenias miedo, tu tenías VERGÜENZA. Ahora mezcla todo eso con el miedo, la incertidumbre, el pánico… Miedo de no volver a ver a tus seres queridos (o de verlos), pánico de ponerte enfermo, incertidumbre de si ese día podrás dormir (y donde y como) o comer, etc… Eso es lo mas difícil, pero en tu cabeza eso ya lo tenias asimilado.

    No todos los días sacaras suficiente dinero para dormir o comer, tendrás que elegir, tendrás que pensar con la cabeza en un momento que tu cabeza no respondera. Tendras que razonar cuando el frío te este “matando” y no encuentres algo mas de ropa ya que la que llevas esta mojada y rota…

    Eso es lo que nunca tendrás en una experiencia como la que quisiste vivir… Pero esa experiencia te ha aportado mas en tu día a día que en un futuro si te quedaras en la calle, razonalo y lo entenderás.

    Un saludo ;)

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:30 | Enlace permanente

      Hola CoRiP,

      Por supuesto, para nada pretendo haberme equiparado con alguien que de verdad lo pasa mal. La experiencia me sirvió personalmente como catarsis, y era todo lo que pretendía, superarme a mi mismo. He aprendido y me he conocido muchísimo haciendo algo por mi mismo, pero está claro que si de alguien se puede aprender es de quién realmente lo pasa mal y consigue superarlo. Muchas gracias y un abrazo.

  38. dutx12
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 10:34 | Enlace permanente

    Suerte y mucho animo, te lo mereces¡¡¡

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:31 | Enlace permanente

      ¡Muchas gracias Dutx12! Un enorme abrazo para tí.

  39. Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 10:41 | Enlace permanente

    Hola,
    Antes que nada muy buena entrada, me ha gustado bastante.
    Por otro lado me gustaría comentar algunas cosas:
    Yo soy de las primeras personas que no da dinero en la calle, y ahora explicare porque, no todos tienen las necesidades que dicen tener, un día me tope con una persona que pedía dinero y explicaba que su hija tenía una enfermedad y que necesitaba como fuera conseguir dinero en ese momento para los medicamentos que eran muy caros, esa persona iba vestida con ropas normales, por lo que decidí darle dinero creyendo que era verdad. Al cabo de un mes me encuentro a la misma persona en otro punto pidiendo dinero por otro motivo diferente esta vez relacionado con su madre, esta vez ya no le di dinero, y luego me lo volví a encontrar con otra historia diferente. Sé que no todas las personas van con mala fe, pero lamentablemente pagan algunos justos por pecadores.
    Fue entonces cuando decidí no dar dinero si no comida, es mi forma de ayudar a las personas, si me piden dinero y estoy cerca a algún bar, prefiero comprarle un bocadillo que darle dinero, y en algún caso me he encontrado que me dicen “No..no..dame el dinero”, y por supuesto no se lo doy.
    Tu historia es muy conmovedora y no creo que no sea verdad, y seguramente si hubiera pasado por tu lado no te hubiera dado dinero y te pido disculpas, pero también te digo que si me encuentras en un bar y me pides algo de comida, te la daré.
    No todos tenemos las agallas para hacer lo que hiciste, creo que muchos de nosotros tenemos ese mismo miedo que has tenido, pero tú has tenido el valor para vencerlos y por eso te felicito.
    Un abrazo y espero que de acá en adelante te vayan mejor las cosas.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:37 | Enlace permanente

      Muchísimas gracias Santi. No pretendo que nadie haga como yo; de la experiencia saqué que dar dinero sin juzgar es algo positivo para mí. Si a alguien más le sirve, maravilloso. Tu postura de dar sólo comida me parece estupenda y muy, muy compasiva; yo también me he encontrado muchas veces gente que pide con mil historias diferentes con tal de no explicar de verdad por qué piden. Vuelvo a acordarme de “Quién da lo que puede (o quiere), no está obligado a más”. Gracias de nuevo y un enorme abrazo.

  40. Karl Sanders
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 10:53 | Enlace permanente

    Gracias por compartir tu experiencia, ha sido muy inspirador y conmovedor. Te mereces estar orgulloso de ti mismo y saber que has ayudado a mas personas compartiendo esto con todo el mundo.

    Mucha suerte en tus proyectos, estoy seguro que el éxito en esta etapa se reflejará en lo que hagas mas adelante.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:41 | Enlace permanente

      Muchas gracias Karl. De verdad que no esperaba encontrarme tanta gente que me entendiera. Si compartiéndolo he plantado una pequeña semillita en alguien, doy el acto por 200% efectivo. Gracias de nuevo y un enorme abrazo.

  41. natalia
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 10:55 | Enlace permanente

    Yo también me he emocionado, soy inmigrante y el miedo a quedarme en la calle estuvo desde el inicio y por determinadas circunstancias, sigue estando. Igualmente, en todo este tiempo sigo aprendiendo de lo que soy capaz, de todo lo que voy consiguiendo por mi cuenta. Además, como tú lo cuentas, estar en la calle no es un “pozo negro” sin fin ni retorno. Una experiencia de despojamiento que te enfrenta a tu ego, no?. Gracias por compartirlo

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:43 | Enlace permanente

      EXACTO Natalia, una experiencia de despojamiento que te enfrenta a tu ego. Por mucho que uno piense y piense, los sentimientos son los que son y ahí están. Una de las pocas maneras de superar un miedo es enfrentándolo. Muchas gracias a ti por leerlo y comentarlo, ánimo y un enorme abrazo.

  42. V
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:19 | Enlace permanente

    Viendo los comentarios pienso que hay cosas que no se terminan de entender y se sacan conclusiones a la ligera. Yo no entiendo que este chico por mendigar unas horas se considere mendigo, ni que sepa por completo lo que eso supone, pero sí que lo hará más de lo que pueda entenderlo yo que nunca me he visto en la situación, si hasta pedir un cigarro por la calle me da un miedo horrible. Creo que lo que ha hecho simplemente es enfrentarse a sus miedos para superarlos de la forma que ha considerado más oportuna, sí, sabía que tendría un sitio al que volver y que al día siguiente su vida seguiría, pero dentro de él habrían cambiado muchas cosas por completo. Y esto lo ha conseguido sin hacer daño a nadie, pues quien le dió su dinero lo hizo con total libertad de hacer o no hacer.
    Si nos centramos en que fracasó en sus negocios, pensad, cuánta gente cada día tiene que cerrar sus tiendas, abandonar sus empresas, no por falta de ganas o esfuerzo, si no porque no les queda más remedio y seguro que lo hacen con todo el dolor de su corazón. En este país donde ser emprendedor casi que es un castigo a muchísimas personas no les ha quedado más remedio que hipotecar sus casas arriesgando la seguridad de su familia, pedir ayuda a sus padres o amigos para luchar por algo en lo que creen. Creo que este no es un caso aislado, es una realidad que vivimos hoy en día en España y que este chico solo a dado un paso que para él a modo personal ha sido una superación.
    Ahora pensad en cuántos seríamos capaces de pasar por algo así, ni siquiera unas horas y sabiendo que el calor de nuestro hogar nos espera.
    Puedes pensar que es una tontería o que no es suficiente, pero estoy convencida de que cada día que este chico se levanta da gracias por todo lo que tiene con mucho más conocimiento del que puedo darlo yo y para los que le quieren y comprenden seguro que es un pequeño héroe que hizo por superarse.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:50 | Enlace permanente

      Muchas, muchas gracias, V. Ver que hay gente como tú que entiende lo que he hecho casi más que yo mismo me emociona profundamente… creo que me ha vuelto a entrar algo en el ojo. Gracias de nuevo y un ENORME abrazo.

  43. Mike Lito Perez
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:40 | Enlace permanente

    Un relato muy interesante, una experiencia valiente, pero creo que incompleta. Me imagino que el segundo día de pedigueño sería mucho peor, y pasados unos meses podrían empezar a aparecer problemas de salud física y mental, depresiones, alcoholismo, etc No creo que pedir en la calle sea la solución, ya que se puede convertir en un camino sin retorno hacia la marginalidad y la degradación. Este panorama tan poco halagueño no creo que sirva para quitarse el miedo al fracaso, al menos a mi no me serviria. Yo también soy autonomo emprendedor con deudas, agobiado con dos prestamos hipotecarios, y voy resistiendo con trabajitos en la economía sumergida. la situación económica es difícil, va a empeorar, y la posibilidad de acabar en la calle pidiendo limosna no me sirve de consuelo, todo lo contrario.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:49 | Enlace permanente

      Hola Mike,
      Muchas gracias por tu comentario. La experiencia tenía por objetivo superarme a mí mismo, no vivir la experiencia real de ser un mendigo. La gente que de verdad está en la calle es la que de verdad lo pasa mal, tal como dices, y a mi este acto me ha servido tanto para apreciar lo que tengo, como para darme cuenta de hasta que punto mis miedos son infundados, como para comprender mejor hasta qué punto yo mismo deshumanizaba a los mendigos. Ánimo y un enorme abrazo.

    • Wankmeister
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 17:52 | Enlace permanente

      Iba a comentar justo ésto mismo, pero te me has adelantado. Si algún día me armase con la valentía suficiente para llevar a cabo un experimento de éste tipo, personalmente no lo consideraría una experiencia completa sin, al menos, pasar dos o tres noches en la calle. No cabe decir que, sabiendo que uno puede dejarlo cuando quiera, dudo que pueda sentirse, ni de buen trozo, lo mismo que pueda sentir una persona que se ve obligada a ello.

      Por otro lado, e igual que algunos han comentado anteriormente, también opino que no todo el mundo que pide en la calle sea necesitada ‘de verdad’. Conozco de varias historias (e incluso creo que hicieron algún reportaje) de gente que, bien sea por simple orgullo, depresión o por pura comodidad, se echa a la calle teniendo familiares o amigos que se ofrecen a ayudarles.

      Aun así, reconozco que tu relato me ha gustado mucho -e incluso emocionado- y me ha inspirado a hacer algo similar. Espero que las calles no se llenen de falsos pordioseros 2.0 :)

  44. Alberto
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:51 | Enlace permanente

    Sólo decirte que me has empañado los ojos. Y después he sentido vergüenza, por sentirme egoísta, al estar tan ajeno de lo que ocurre alrededor de todos nosotros.

    Cualquiera puede acabar en tu situación. Pero estoy seguro de que saldrás adelante, sólo leyendo la humanidad y sinceridad que destilas en estas líneas.

    Ánimo, de verdad, muchísimo. Y mil gracias por contar tu historia.

    PD: Si quieres quitarte el peso de ese dinero que recibiste, distribúyelo entre otros, que como tú has vivido, mendigan las calles esperando el euro que les pagará el bocadillo. Aunque considero que el valor de lo que has escrito es mayor al dinero que te han podido dar.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:34 | Enlace permanente

      Muchas gracias Alberto. Estate seguro de que estoy dando mucho más de lo que saqué para volver ese día. Un abrazo grande.

  45. Mike Lito Perez
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:52 | Enlace permanente

    Por otra parte, reconozco que a mi también me gustaría atreverme a hacer lo que tu has hecho, y experimentar en mi propia piel la situación de estar en la calle pidiendo limosna. En esta grave crisis económica, la solidaridad me parece lo único que nos puede salvar a todos de caer en el pozo del egoísmo y la bajeza moral.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:36 | Enlace permanente

      ¡Pues adelante! Una de las cosas que me echaba para atrás para hacer esto y no explico era el ‘qué dirán’. También es lo que me impulsó a ponerlo en Internet. Así que yo te diría que si tienes esos sentimientos tan nobles, atrévete y haz lo que creas que te puede hacer bien, por absurdo que parezca. ¡Gracias otra vez y un abrazo!

  46. Alberto
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 11:56 | Enlace permanente

    PD 2: He guardado tu blog en favoritos. Espero volver a leer de ti, y saber cómo te va.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:36 | Enlace permanente

      Gracias Alberto. Sí, supongo que después de empezar el blog, habrá que continuarlo, ¿no? ;)

  47. marta
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 12:00 | Enlace permanente

    Es una historia impactante y que te agradezco que quieras compartir. Yo también creo que para cerrar correctamente el círculo deberías donar a verdaderos mendigos todo el dinero que recibiste. Mucha suerte de ahora en adelante.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:38 | Enlace permanente

      Muchas gracias Marta. En algún comentario más arriba ya explico que lo que me sobró del billete se lo dí a un mendigo que tocaba la flauta de pan en el tren. No te preocupes que desde ahora doy mucho más de lo que recibo. Gracias de nuevo y un enorme abrazo.

  48. marc
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 12:03 | Enlace permanente

    Buenísima historia, me has dejado sin palabras

  49. Mike Lito Perez
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 12:05 | Enlace permanente

    A mi también me interesa seguir tu blog y seguir sabiendo como te va. Me gustaría ver tu foto y conocer más sobre tí.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:39 | Enlace permanente

      Gracias Mike… sí, supongo que seguiré escribiendo por aquí. De momento, a vivir y digerir las experiencias. En realidad, esto de escribir es secundario. ;) Un abrazo.

  50. bruno
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 12:25 | Enlace permanente

    SrMutante

    Gracias !!!

  51. Miros
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 12:32 | Enlace permanente

    Soy demasiado conformista, por naturaleza, siempre me apañare con menos de lo que tengo y tendré. Es un poco la antítesis de tu caso y de muchos otros que solo es triunfar en una sociedad de “mierda” basada en la economía y en el siempre quiero y querré mas…(dinero, éxito, poder….)
    Chapeau a lo de superar tus miedos, ojala pudiera yo hacerlo de esa manera… metiéndome en la boca del lobo, dirigiéndome de frente…

    Gracias.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:42 | Enlace permanente

      Claro que puedes hacerlo, Miros. ¿Qué crees que pensaba yo antes de hacerlo, mientras lo planteaba? A mi me ayuda a tener valor no definirme, no decir ‘soy así y asá’. Para mí, es un poco como limitarse, da igual si la definición es positiva o negativa. Ánimo y mucha suerte.

  52. Iñaki
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 13:32 | Enlace permanente

    Enhorabuena! Ser persona no se aprende. Se es.
    Y como tu hay muchas personas, aunque los que salen en los periódicos sean otros. Por eso todo tiene solución.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:43 | Enlace permanente

      Muchas gracias Iñaki. Estamos de acuerdo, todo tiene solución… y somos legión ;) Un abrazo.

  53. Max
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 13:46 | Enlace permanente

    Hola:
    La verdad es que me parece increible que te hayas atrevido a hacer lo que cuentas sin tener más que la necesidad de demostrarte a tí mismo que eres capaz de hacerlo.
    En realidad, yo siempre intento dar lo que puedo, en cada momento, a la gente que veo mendigando, por supuesto, realizando una selección de las personas a las que ayudo, basada simplemente en una opinión personal de la impresión que provoque en mí el necesitado en cuestión.
    Lo triste es que siempre que realizo este simple acto de generosidad, en mi fuero interno, me estoy viendo en la situación del mendigo y no me refiero a figuradamente, si no que realmente pienso que puedo llegar a estar en esa situación en cualquier momento, pensando que voy a estar sentado a su lado o en cualquier otra esquina en un futuro no muy lejano.
    Pero cuando realmente siento una sensación de terror indescriptible es cuando pienso en que tengo una familia a la que mantener/proteger.
    …y eso es lo que echo de menos en tu experiencia.
    No sé si tienes familia o no la has querido involucrar en esta aventura tuya, pero no creo que esa sensación de vergüenza y temores que describes fuera la misma en caso de tener gente dependiendo de tí. Creo que tus sensaciones se parecerían más a la desesperación que (reconozco que no se ve en la mayoría) de los mendigos que se ven por la calle.
    En cualquier caso, un artículo fuera de serie, digno de premio periodístico.
    Espero que salgas de este bache en el que tarde o temprano y desgraciadamente nos vamos a ver muchos.
    Un saludo

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:47 | Enlace permanente

      Hola Max,

      Tienes muchísima razón: no tengo familia que mantener, y está claro que los sentimientos hubieran sido muy diferentes. Probablemente el miedo y la prisa serían brutalmente más grandes. En todo caso, creo que hacer algo así ayuda de todas formas… o al menos, a mí me ha ayudado mucho a quitarme sufrimiento irracional de la cabeza. Muchas gracias y un abrazo.

  54. marc
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 13:58 | Enlace permanente

    Muy bueno. Me parece muy buena la idea la de quitarte algunos miedos de esta manera. Yo no he pasado por la experiencia, pero la he imaginado, y mas o menos llegado a las mismas conclusiones.

    Hace unos dos años me senti sobrepasado por las circunstancias de la vida (estudios y trabajo basicamente, cosa que no parece gran cosa, pero se me hizo una montaña), y hubo dias en los que ya no podia mas. Lo que me ayudo mas que cualquier otra cosa fue pensar: que es lo peor que me puede pasar? Perder mis titulos, perder mi trabajo, perder mi habitacion… Quedarme en la calle. Y despues todo lo vi mucho mas claro. Lo peor seria quedarme en la calle, creo que esto lo puedo aguantar; pense’ no es el fin del mundo quedarse en la calle. Y tal y como dices, tambien tengo la suerte de tener familia, amigos, formacion, o sea que seria casi imposible, pero a veces se instauran miedos irracionales. La verdad es que desde que veo las cosas de esta manera creo que voy mucho mas relajado por la vida.

    Un saludo, y enhorabuena por la experiencia.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:50 | Enlace permanente

      Muchas gracias Marc. Para cada uno su propia experiencia es lo más intenso y no se puede comparar con la de otro, no hace falta que te excuses por que lo que sea te sobrepase. ¡La técnica de imaginar ‘lo peor que me puede pasar’ es excelente! Muchas veces tenemos miedos a ‘nosequé’, que se transforman en angustia. Imaginarse lo peor a veces te hace entender que igual no era tan malo lo que pensabas, y te ayuda a relativizar. Me alegra mucho que lo comentes. Gracias de nuevo y un abrazo.

  55. Chanante
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:10 | Enlace permanente

    Teeeeeaaaaatroooo… lo tuyo es puuuuuuuroooooo teaaaaatrooooo…

    Madre mia, si pierdes tanto el tiempo en estas gilipolleces (tanto la pantomima del mendigo como responder a nuestros comentarios) no me extraña que los negocios te vayan tan mal.
    Haberte ido con el dinero de tus papis en el bolsillo para el viaje de vuelta y haberle dado el dinero recaudado con la caridad ajena en esa “incre-chachi-mega-flipa” hora y media a quien lo necesitase de verdad.
    Ainsss… mira que perder yo tambien mi tiempo aqui…

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:51 | Enlace permanente

      Chanante, estamos de acuerdo: juzgar sin saber es perder el tiempo, y estaré muy contento de que lo hagas en otro sitio. Gracias y un saludo.

  56. Joaquín
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:29 | Enlace permanente

    Enhorabuena…hay que tenerlos bien puesto para salir de casa con una mano delante y otra detras y vivir como viven esa gente, que muchas veces por pena, otras por asco u por otras circustacias o sentimientos miramos por la calle y apretamos el paso para no cruzarnos o como bien dices no cruzar nuestra mirada con ella. Personalmente me has dado una lección de vida a mis 28 años, me queda mucho que apreder pero a partir de hoy quiero ser un poco mejor persona y en la medida de lo posible ayudar a esa gente que por motivos varios se ven avocados a mendigar.

    Hay que estarte muy agradecido por compartir con nosotros tu experiencia.

    Gracias y suerte en la vida.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:53 | Enlace permanente

      Muchas gracias a tí, Joaquín. Me alegro de que te haya llegado. Un honor que me haces. Gracias de nuevo y suerte para tí también!

  57. Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:33 | Enlace permanente

    Cuando alguien esta derrotado, y otros te ayudan, te hacen mas fuerte.
    Si te quedas quieto dejas de vivir. La luna y las estrellas siempre estaran donde tu estes. Me encantaria que todos fueramos iguales, y no importara ni el pasado ni el futuro.
    Cuando alguien se preocupa por ti, eso le hace diferente del resto de la gente, y cuando busca la manera de sacarte de ese estado.
    Esta miseria nos la han impuesto, y no se puede aguantar mas. Pero hay algo nuevo que debes sentir, algo por lo que debes intentarlo.
    Piensa que aun hay dias que deben llegar, cosas que aun no has experimentado, aun te queda mucho por hacer. Hay historias que nadie aun te ha contado ni enseñado, piensa lo que te queda por hacer.
    De hoy no puede pasar…..

    Suerte de alguien que tambien lo esta pasando muy mal, y vive en una encrucijada que tan solo las palabras es lo que le queda como recurso.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:54 | Enlace permanente

      Muchas suerte para tí, Sergi. Por tus palabras veo que ya sabes que todo tiene solución, y también que todo depende de uno mismo. ¡Así que ánimo y adelante! Gracias y un abrazo.

  58. HIROSHI
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:40 | Enlace permanente

    Que güevos tienes amigo, afrontar esos vertigos que ahora tenemos todos, aunque sea por un día, me demuestra que tienes mucha mas fuerza de la que tu te crees, y que posiblemente tengamos todos, llegar a una situación así, sin buscarlo, siendo esclavo de las circunstancias, de las malas suertes, de las decepciones con amigos y socios e intentar superarlo, espero que sigas por mucho tiempo con esa fuerza que has encontrado en tu yo interior. Garcias!!!

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 14:58 | Enlace permanente

      MUCHAS garcias a ti, Chus. Dicen que somos espejos, y vemos en los demás lo que ya tenemos dentro… así que ya sabes. ;) Un enooooorme abrazo.

  59. Frytz
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 15:17 | Enlace permanente

    ….. intenso y crudo, al igual que la situación de miles de personas cada día. Mis respetos por ahondar y superar los miedos infundados con que nos pre-programan para ser rebaño en lugar de ser aves libres. Todo un ejemplo de fé, de vida y de confianza en los muchos corazones benevolentes que aún no se han dejado extinguir…. Ojalá y sin duda que el universo se hará tu cómplice y te traerá experiencias mucho más gratas y llenas de paz. Gracias

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 23:11 | Enlace permanente

      Gracias a ti, Fritz. Un placer tus palabras, ojalá te escuche el universo ;). Un enorme abrazo.

  60. sergio
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 15:57 | Enlace permanente

    Sencillamente darte las gracias por esta aportación tan íntima tuya y que has compartido con los demás…………..ójala pueda valorar esto tal como se merece y lo pueda aplicar en mi camino por esta senda que es la vida…….. otra vez GRACIAS por compartir algo tan íntimo y valioso para que los demás podamos aprovecharlo egoístamente y seguir creciendo de forma personal…. Un abrazo

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 23:14 | Enlace permanente

      Gracias a ti por darle valor, un honor que te sea útil. ¡Un abrazo!

  61. Felipe
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 17:26 | Enlace permanente

    Me ha gustado mucho leer que alguien se dedica tan activamente a destruir sus miedos. Enhorabuena.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 23:15 | Enlace permanente

      Gracias Felipe. Me consta que no soy el único que se atreve a hacer cosas así. Saberlo me ayudó a decidirme. Gracias de nuevo y un abrazo.

  62. Prym
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 18:27 | Enlace permanente

    Gracias por compartirlo. Te deseo lo mejor.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 23:16 | Enlace permanente

      Gracias ti, Prym. Lo mejor para tí también. Un saludo.

  63. erlucdelahe
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 21:33 | Enlace permanente

    Demuestras lo que yo ya sabia, que detras de cada mendigo hay un fraude de una persona que en realidad no necesita el dinero, que simplemente quiere vivir de los demas sin dar palo al agua

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 23:17 | Enlace permanente

      Erlucdelahe: toda generalización es falsa, incluyendo ésta. ;) Un saludo.

  64. Diego
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 22:27 | Enlace permanente

    Gracias por esta lección que nos acabas de dar. Soy joven, y con la crisis ahora mismo vemos la vida muy negra y muy dificil pero con esto puedo aprender una valiosa lección. Hay que luchar por lo que quieres.
    Gracias compañero y mucha suerte

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 23:18 | Enlace permanente

      Gracias a ti, Diego. Sí, tienes razón, hay que luchar por lo que quieres. Lo primero, por uno mismo. Un abrazo y gracias de nuevo.

  65. Arderyan
    Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 23:46 | Enlace permanente

    Sinceramente no sé que pensar de todo esto. Hay que ser retorcido para buscar esta situación. Admiro el valor que tienes para salir a mendigar, pero a la vez me siento repugnado con la idea. La gente que pide en las calles pide porque no tiene o no ve otra opción, y es tal su necesidad que renuncia a la dignidad en pos de la supervivencia. Que alguien lo haga solamente para experimentar o para probarse a si mismo me parece un insulto a esos necesitados. No entiendo que quieres demostrar con este experimento. Todo el mundo tiene la capacidad de actuar bien con el prójimo, eso no es nada nuevo, y podias haberlo demostrado desde el otro lado de la balanza.

    Llamame cínico pero con tu relato he aprendido el valor del marketing. Según comentas, la gente te daba dinero al leer la frase del cartón: “Me da tanta verguenza pedir como a ustedes ver-me”. Genial eslògan para influir en los corazones de la gente.

    Por último decir que llevo un año con un proyecto para un negocio. Y aunque estoy al 100% convencido de su éxito, no lo empiezo simplemente porque del dicho al hecho hay un trecho, y no estoy dispuesto ni a hipotecar bienes propios o de la gente que me rodea, ni a pedir un prestamo que no se si podre devolver. Hay tres maneras de obtener dinero: pidiendo, especulando o ahorrando. Toma a los mendigos como ejemplo y cubre tus necesidades basicas, lo demas ahorralo. Mide tu presupuesto y monta negocios en consecuencia, no quieras abarcar de mas.

    En fin, respeto lo que has hecho y porqué los has hecho, pero no lo comparto. Asimismo espero que también respetes mi opinión al respecto. Mucha suerte y que tu experimento no se convierta en realidad.

    • SrMutante
      Escrito el 16 noviembre, 2011 a las 23:54 | Enlace permanente

      Muchas gracias por tu opinión, Arderyan. Suerte con tu negocio y un abrazo.

  66. Nadie
    Escrito el 17 noviembre, 2011 a las 4:19 | Enlace permanente

    Arderyan entiendo, o al menos creo entender tu punto de vista, y lo respeto hasta podria decir que lo comparto tambien.

    Al mismo tiempo admiro a la persona que se atrevio a ir mas alla de sus propios miedos, temores y limites.

    Sea experimento, realidad, ficcion, solo dire algo.

    “Antes de juzgar a los demas, ponte en sus zapatos”

    • Arderyan
      Escrito el 17 noviembre, 2011 a las 18:10 | Enlace permanente

      De hecho no le quito merito a su proeza, yo desde luego no seria capaç de tal cosa.
      Pero todo esto me parece un discurso derrotista. El mensaje que transmite (o que me transmitió a mi) es que no nos preocupemos tanto por sobrevivir, que a las ultimas no nos moriremos de hambre, ya que uno siempre puede mendigar.
      Creo que esto es totalmente erroneo. Al margen de lo extremista de la idea, no puedes vivir tu vida dependiendo de los demas, y me refiero tanto a la gente que da limosna como a tu jefe, al paro o incluso al gobierno y sus políticos.
      El valor que todos aplaudimos es precisamente el ser capaç de superar tus miedos y enfrentarte a lo desconocido. Y me parece genial. Pero tenemos que girar la tortilla i usar esos cojones enfrentandonos a la vida y luchando; creyendonos capaces de comernos el mundo y no de recojer cartones.
      Estamos demasiado acostumbrados a pedir (al gobierno, al banco, en el trabajo, con la familia, o como en este caso en la calle), y debemos saber ver qué estamos aportando nostros a la sociedad. Hay que tragar mierda para no joder todo lo que nuestros padres y abuelos han sangrado para darnos.

      • SrMutante
        Escrito el 21 noviembre, 2011 a las 19:42 | Enlace permanente

        Hola Arderyan,

        Estamos de acuerdo, no se puede depender de los demás. La principal diferencia entre ser un niño y ser un adulto es precisamente eso, la capacidad de valerse por uno mismo. En realidad no pretendía transmitir ningún mensaje, sólo exponer mi experiencia y conocer las opiniones de otros. Aún así, si tuviera que escoger un mensaje a dar, diría que es que los miedos es mejor enfrentarlos y superarlos, sea de la manera que sea.
        Muchas gracias y un saludo.

  67. Escrito el 17 noviembre, 2011 a las 10:24 | Enlace permanente

    Mil gracias por contar tu experiencia, ya que haciéndolo no sólo te ayudas, sinó que nos ayudas a todos, me pareces una persona valiente que ha afrontado sus miedos y ha sabido quitarse las creencias limitantes heredadas o aprendidas. A mí no me parece mal que lo hayas hecho, nadie debe juzgarte. Yo te aplaudo y te doy las gracias por compartir tus sentimientos. Un abrazo y que la vida te sonría.

    • SrMutante
      Escrito el 21 noviembre, 2011 a las 19:43 | Enlace permanente

      Mil gracias a ti, Sonrisa. Me siento muy halagado por tus palabras. Un enorme abrazo y que la vida te sonría a ti también. :)

  68. andryala
    Escrito el 17 noviembre, 2011 a las 13:56 | Enlace permanente

    Enhorabuena por tu aprendizaje y gracias por compartirlo :)

  69. Antonio
    Escrito el 17 noviembre, 2011 a las 14:02 | Enlace permanente

    Tienes mucho valor para haberte lanzado a esta aventura. Estoy seguro de que te ha enseñado muchas cosas oscuras de las personas que siempre negamos aunque parece que también te ha mostrado otras mucho más optimistas. Te agradezco a modo personal que además lo compartas para que aprendamos de tu experiencia. He llegado hasta aquí a través de una noticia del ABC. Se ve que has llamado el corazón de muchos.
    Lo único que te puedo decir negativo es que te aconsejaría que revisaras tu texto (las faltas de ortografía) para mejorarlo. Ej: di y dio (de dar) no llevan acento, como tampoco fui ni fue: son monosílabos sin que necesite que se diferencien de otros que se pronuncian igual pero significan otra cosa como sería el caso de mi (adjetivo posesivo) y mí (pronombre personal). Otros casos son reír, egoísta y egoísmo que llevan acento al romper el diptongo.

    • SrMutante
      Escrito el 17 noviembre, 2011 a las 14:10 | Enlace permanente

      Muchas gracias Antonio por tus bellas palabras… y por la correción ortográfica, qué bochorno. Ya corregido. Gracias de nuevo y un abrazo.

  70. Escrito el 17 noviembre, 2011 a las 14:22 | Enlace permanente

    Hola, descubro tu blog a través del de Fernando Solera, y ahora no puedo leer el texto, porque es la hora de comer, pero en cuanto pueda, volveré para leerlo detenidamente, ahora tan solo te dejo mis saludos.

  71. Paloma
    Escrito el 17 noviembre, 2011 a las 14:24 | Enlace permanente

    Nos has dado una gran lección de vida a todos, asi como que te la diste a ti mismo. Has hecho cambiar el punto de vista de muchos gracias a tu experiencia. Por lo cual, despues de haber leido tu post, me he tenido que secar los ojos asi como postearlo en mi facebook y en mi twitter, porque la gnete tiene que sensibilizarse.

    • SrMutante
      Escrito el 21 noviembre, 2011 a las 19:44 | Enlace permanente

      Qué emocionante ver que hay gente como tú, Paloma. Muchísimas gracias a ti. Un enorme abrazo.

  72. nieves
    Escrito el 17 noviembre, 2011 a las 15:31 | Enlace permanente

    He llegado hasta aquí después de leer tu texto y todos los comentarios que ha generado.No soy quien para juzgar si lo que hicistes antes de tomar la decición de crecer enfrentándote a tus miedos,ni para valorar el método escogido.Soy alguien que trás haber recibido tu blog a través de una amiga le dedicó tiempo para leerlo,entenderlo,comprenderlo.Si me he decidido a dejar este comentario es porque,desde mi punto de vista,he visto al ser humano que pese a lo aprendido por sus padres y familia decidió siempre creer en sus sueños, seguir adelante y hacer lo posible para que estos se hicieran realidad sin importar las veces y los obstáculos que tuviera que superar para ello,incluidos sus propios miedos y su “original” forma de enfrentarlos.
    Gracias!.. a quien me la envíó,no todos los días recibo recomendaciones como está y Gracias! a quien se ha tomado tiempo de su propia experiencia para realizarla y compartirla..
    El ser humano,como bien dicen y no muchas veces compruebas,es extraordinario..o al menos tú lo eres.
    un abrazo!

    • SrMutante
      Escrito el 21 noviembre, 2011 a las 19:46 | Enlace permanente

      Muchas gracias, Nieves. Realmente no me considero mejor ni peor que nadie. En el fondo, creo que todo el mundo debería atreverse a enfrentarse a sus propias limitaciones, sean las que sean y escojan el método que escojan. Lo importante es, como bien dices, seguir adelante.
      Gracias de nuevo y un cariñoso saludo.

  73. Escrito el 17 noviembre, 2011 a las 18:30 | Enlace permanente

    Me ha emocionado mucho tu texto, hoy daré mis monedas sin pedir una sonrisa a cambio.

    Ojalá Jose se pudiese poner en contacto contigo, parece un tipo estupendo.

    Gracias por este texto tan emotivo.

    • SrMutante
      Escrito el 21 noviembre, 2011 a las 19:47 | Enlace permanente

      Gracias a ti, Jorge. Sí, ojalá este texto le llegue a Jose algún día. Estoy seguro que no sabe lo que significó para mí el pequeño rato que pasó a mi lado. Gracias otra vez y un abrazo.

  74. Manuel
    Escrito el 17 noviembre, 2011 a las 19:17 | Enlace permanente

    Sabes que tienes la suerte de vivir en un país que no permitirá nunca que te mueras de hambre. Esta sociedad es tan asquerosa y materialista como a veces cercana y cariñosa. La repudio por lo que es y la admiro por lo que puede llegar a ser, por eso no la entiendo.
    Permiteme preguntarte,
    Piensas volver a repetir alguna otra enseñanza de este tipo?,
    espiritualmente te sientes mejor?
    Una consecuencia de lo aprendido (no digo que sea la más importante) no sería qué nos debe importar mucho menos lo que piensen los demás?, entre otras cosas claro.
    Un saludo y unas monedas.

    • SrMutante
      Escrito el 21 noviembre, 2011 a las 19:53 | Enlace permanente

      Hola Manuel,

      Sí, sé que nunca me veré realmente en esa situación… aunque nunca digas nunca jamás, y si me veo alguna vez así, sabré salir. Ahora tengo las herramientas internas necesarias, tenlo seguro. Respecto a si pienso volver a repetir alguna experiencia similar, la respuesta es sí: aunque ésta sea la primera que escribo en internet, ya he llevado a cabo otros actos similares para superarme. Espiritualmente no sé decirte si me siento mejor: lo que sí puedo decirte es que emocionalmente estoy mucho más tranquilo. Los días siguientes fueron muy emocionantes y quieras que no, la autoestima de uno sube cuando se siente con valor y arropado con cientos de comentarios como el tuyo. No puedo más que sentirme agradecido. Y sí, la opinión de los otros tiene importancia… pero la importancia justa. En el fondo, lo importante es tener clara la opinión propia y seguirla, teniendo también el valor y la higiene mental de saber cambiarla si es necesario y útil para uno mismo. Un saludo y muchas gracias por tus monedas. ;)

  75. esteban
    Escrito el 20 noviembre, 2011 a las 17:36 | Enlace permanente

    lo primero gracias por tu valentia de hacerlo y compartirlo, es precisamente eso lo que demuestra que eres valiente y una gran persona, tus miedo es el miedo de muchos yo incluido pero tu accion es la accion de pocos, se me ocurrió hacerlo pero no he tenido valor, recogiendo tu experiencia supongo que fluira lanzarme a ello, en su caso te cuento, muchas gracias de nuevo y un fuerte abrazo para ti amigo te deseo lo mejor de lo mejor pues te lo mereces

    • SrMutante
      Escrito el 21 noviembre, 2011 a las 19:54 | Enlace permanente

      ¡Muchas gracias Esteban! Te animo a llevar a cabo lo que tengas que hacer, por miedo que dé. Ahora recuerdo otra frase: “El miedo y la risa marcan el camino”. Estaré encantado de leer tu experiencia. ¡Salud y gracias de nuevo!

  76. esteban
    Escrito el 21 noviembre, 2011 a las 6:54 | Enlace permanente

    quiero aclarar que en el caso hipotetico de que yo o alguien tenga el gran valor de vivir esta experiencia (creo se contarían con los dedos de una mano) es importante dejar claro que existe la responsabilidad de redirigir lo recibido a personas realmente necesitadas, pues quien lo haga tal como bien has explicado es un acto egosita o llamemosle una terapia de vida para superar un miedo propio muy profundo a la carencia, es importante aclararlo para que no parezca un juego pues es un acto de profundo respeto y muy personal como otros tantos que responden a la superacion de otros miedos de diferente tipo. No puedo resisitirme agradecerte de nuevo que hayas querido compartir con tu experiencia para el bien de muchos gracias gracias

    • SrMutante
      Escrito el 21 noviembre, 2011 a las 20:23 | Enlace permanente

      Y yo no puedo resistirme darte las gracias a ti. La aclaración que remarcas es muy acertada, hay que hacer estas cosas por uno mismo, siendo fiel a lo que siente. Si uno hace algo así y no se le despierta la caridad… bueno, eso es que algo más debería hacer para ayudarse. Gracias de nuevo y un saludo.

  77. Escrito el 22 noviembre, 2011 a las 9:57 | Enlace permanente

    Creo que en esta etapa que estamos viviendo no es imposible que una persona “normal” llegue a una situación tan desesperada como la que explicas. Peor aún si no cuenta con apoyo familiar. Hay casos de parejas que se han visto pilladas con dos hipotecas y, teniendo uno o dos hijos, han perdido también su trabajo. Por suerte no lo he tenido que vivir personalmente, pero sí lo veo con cierta frecuencia. Quizá no lleguen a ir a mendigar; sin embargo, te aseguro que ir a un comedor de Cáritas, más aún con tus hijos, puede provocar un sentimiento muy parecido. Pero cuando hay una necesidad tan enorme se hace cualquier cosa por salir adelante.
    De tu experiencia valoro sobre todo la manera de enfrentarte a tantos miedos de una forma voluntaria. Eso es lo que te engrandece. Gracias por contarnos tu vivencia, y a Fernando por darla a conocer a los que no habíamos llegado a ti hasta ahora.

  78. visitante
    Escrito el 22 noviembre, 2011 a las 18:20 | Enlace permanente

    Una experiencia fascinante. Como gran final, podrías haber donado la cantidad similar a lo recolectado a alguna organización.

  79. Escrito el 24 noviembre, 2011 a las 16:12 | Enlace permanente

    Eres muy grande! : )

    Un abrazo fuerte!

    Kristo

  80. angelica
    Escrito el 24 noviembre, 2011 a las 19:16 | Enlace permanente

    Muy valiente. Gracias por compartirlo.

  81. margarita
    Escrito el 29 noviembre, 2011 a las 13:58 | Enlace permanente

    ¡¡¡¡OLÉ TUS COJONES¡¡¡¡
    P.D. desde que los Primates comenzaron el proceso evolutivo, el miedo fue para ellos un mecanismo de defensa y superación, y dado que seguimos siendo animales es de lo mas normal acumular miedos, lo importante es enfrentarse a ellos y cada uno es muy libre de hacerlo como considere oportuno.
    En la vida hay algo peor que el fracaso; el no haber intentado nada.
    ¡¡¡No salgo de mi asombro¡¡¡¡ ja ja ja no puedo por menos que esbozar una amplísima sonrisa y un ¡¡¡¡ ENHORABUENA TIO COJONUDO¡¡¡ AMOOOS, AMOOOS , AMOOOS¡¡¡¡ TE QUIERO¡¡¡

  82. Escrito el 1 diciembre, 2011 a las 19:23 | Enlace permanente

    Sr.Mutante, la entrada está cargada de corazón vibrante, enhorabuena. Le dejo algo a propósito del tema que toca: http://pulposymedusas.blogspot.com/2010/10/el-ensayo-sobre-el-don.html

    saludos

  83. esteban
    Escrito el 6 diciembre, 2011 a las 8:22 | Enlace permanente

    querido amigo, si tuviera que describirte en una palabra la palabra seria …AUTENTICO ser autentico es saber transmitir lo que es tal como es desde fuera y sobretodo desde dentro y eso lo has hecho de una forma tan AUTENTICA creo que a la mayoria que lee tu historia les encanta basicamente porque en tu relato no hay impurezas osea eres autentico, desde que somo pequeños la vida nos enseña a dejar de ser autenticos con el dia a dia, que dificil es recuperar eso y saber mostrarse como uno es desde el corazon, los prejuicios y la soberbia hacen que los mensajes se emprobrezcan asi que aunque te lei hace dias gracias pues ese aspecto te hace tan grande como tu valentia….ojala tuviera tu autenticidad..eterno aprendizaje entre miedos y risas jajaja…. la verdad es que si te apetece me gustaria compartir personalmente contigo seria un honor si te viene mi movil 649496371 un abrazo fuerte champion te deseo lo mejor

  84. Mònica
    Escrito el 12 febrero, 2012 a las 23:48 | Enlace permanente

    Sí: lo de mendigar fue un engaño. Y hasta puede que el relato sea un engaño. No tengo manera de saberlo.
    Pero la tranquila alegría que se ha instalado en mi cuerpo al leerte es real. Tío… no dejes de compartir tu próxima aventura…aquí estaré… esperando….
    Y cuando tu próxima aventura sea un negocio que funcione (y tal como eres llegará), será un placer y un honor compartir tu alegría.
    Mil gracias.
    Mònica

  85. Francisco
    Escrito el 16 febrero, 2012 a las 21:51 | Enlace permanente

    Alguien puso aqui “que vive el que mas aguanta” pero en mi caso, vale la pena vivir con una condision que para toda la humanidad es degradante?.

    Vale la pena vivir asi? eso seria aguantar en vano, y yo he llegado a pensar en si deberia ser un mendigo ya, pero que carajos tendria caso vivir como mendigo en un mundo hostil que no tiene lugar para mi.

    Ni me pregunten que tengo que creanme para lo mio no hay solucion.

    Hay un dicho que dice “Todo tiene solucion, menos la muerte” en mi caso diria que mas bien “Mi solucion es la muerte”

  86. mariposa
    Escrito el 15 agosto, 2013 a las 18:29 | Enlace permanente

    Hola. Me a gustado mucho leer tu experiencia. Gracias por compartirla. Me e identificado en la primera parte..la segunda viene de camino. Como tu y otras personas me quede en la calle y sin recursos ni pagas de ningun tipo. Me recogio temporalmente una amiga y sigo a la deriva. Voy a tener que pedir en la calle. El miedo me envuelve, lo admito. No se si poner un carton ni que escribir en el. intentare ofrecer mi trabajo haciendo ceniceros con latas o pendientes de baja calidad..lo que sea, el caso es trabajar y tener algo que ofrecer por ese dinero, lo prefiero asi. si no puedo sacar algun beneficio para vivir..pues entonces solo pedire. en este pais no tengo derecho a ninguna paga, o eso me dicen en los servicios sociales,porque no tengo ni hijos ni familia a mi cargo(afortunadamente,ya seria demasiado). Tambien tendre que irme a alguna ciudad desconocida, una gran capital,como madrid o barcelona. Esto es duro..muy duro. Espero que todo te vaya mejor y gracias de nuevo por compartir un poquito de tu aprendizaje en esta vida.

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